Disfrutar del sol de invierno con la moto

Pues ya tenemos aquí el invierno. Como cada año, el 21 de diciembre llega puntual a la cita. Y con el invierno, el frio (aunque este otoño también nos ha dejado días de buen frio). En otras latitudes, el invierno implica guardar la moto hasta la llegada del buen tiempo. Las motos duermen el frio. Pero una de las cosas positivas que tenemos en España (al menos, en una gran parte del país) es poder disfrutar de la moto todo el año.
A mí me gusta especialmente el sol de invierno. Bueno, no sé si la expresión es correcta pero creo que la entenderéis: se trata de los días soleados de invierno, en que la luminosidad es muy especial pero no hace calor. Un sol que da luz pero no calienta. Aunque lógicamente hay que abrigarse, se trata de días deliciosos para ir en moto, en los que se rueda muy bien, disfrutando especialmente del paisaje y de las vistas. Además, parar en un bar a hacer un café con leche bien calentito se convierte en una recompensa apreciada.



