Disfrutando de las motos eléctricas off-road en QuantyaPark (II)

En marcha. Primeros metros y primeras sensaciones. La moto se siente cómoda y la suspensión absorbe bien el terreno. Al llegar a la primera curva piso en el aire el inexistente freno en el pie derecho. Y claro, me hago un pequeño lío con las palancas de freno. Hay que acostumbrarse al freno trasero en la mano izquierda. Al haber cortado el gas de nuevo el silencio más absoluto. Por cierto, que el motor tampoco retiene.
A la salida de la curva, la moto empuja con una fuerza sorprendente. La entrega de potencia es lineal y se siente llena “con par” en todo el momento. La recta pasa volando y ya estoy en la siguiente curva. Sin darme cuenta, ya llevo un par de vueltas y me siento cada vez más cómodo. Sigo extrañando las marchas y teniendo que pensar en las palancas de freno, pero realmente es una moto cómoda. Tengo la sensación de que la moto “perdona” bastante los errores y voy ganando confianza en cada curva.





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